Sudáfrica: presuntos abusos de compañía minera

Abril 2, 2008

La compañía minera Anglo Platinum (AP), líder mundial en la producción del platino, podría enfrentarse a una investigación por presuntos abusos de los derechos humanos.

La Comisión Sudafricana de Derechos Humanos ha afirmado que pretende investigar las acusaciones realizadas por la ONG internacional ActionAid, relacionadas con el reasentamiento forzado y la contaminación de las reservas de agua de las comunidades que habitan en la provincia de Limpopo, al norte del país.

De acuerdo con ActionAid, las comunidades, especialmente las mujeres, están pagando un precio muy alto por el boom del platino, habiendo perdido su principal medio de subsistencia como es el acceso a la tierra y al agua. El resultado, además del hambre y la pobreza, supone la destrucción de su forma tradicional de vida.

El precio del platino ha subido mucho en los últimos meses, debido a su uso en la construcción de los convertidores catalíticos para los coches y al mercado de las joyas. Se estima que AP posee el 40% del suministro global de este metal y que la compañía controla el 60% de las reservas mundiales.

Aunque la citada comisión no suele abordar casos relacionados con el sector privado, los incidentes mineros en 2.007, relacionados con la seguridad, han provocado que haya decidido iniciar una investigación para depurar responsabilidades. El portavoz de la comisión considera que si un negocio pretende ser sostenible tiene la obligación de respetar los derechos humanos y rendir cuentas ante las comunidades en las que trabaja.

Por su parte, la empresa ha rechazado el informe de ActionAid porque considera que contiene numerosos errores y afirmaciones difamatorias.

Información extraída de IRIN News.

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Francia promueve nuevas relaciones con el continente africano

Marzo 3, 2008

Después de una breve parada en Chad la semana pasada, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, continuó su gira africana, visitando dos países que no se encuentran dentro del área de influencia francesa en África: Sudáfrica y Angola. El viaje tiene que ver sin duda con la próxima toma de la presidencia de la UE por parte de Francia prevista para mediados de 2.008.

El compromiso francés con África ha evolucionado desde una postura defensiva enfocada en mantener sus históricas influencias coloniales hacia otra centrada principalmente en cuestiones económicas y financieras. Sarkozy pretende romper con las tradicionales relaciones francesas con África, basadas en lazos personales con los gobernantes y las élites corruptas de sus antiguas colonias.

Este nuevo enfoque de la política de Sarkozy, se puso de manifiesto en su primer viaje presidencial a África, en julio de 2007, cuando visitó Senegal y Gabón, y se refirió a una asociación entre naciones iguales. Durante su viaje, Sarkozy reconoció la plaga moral de la esclavitud y del colonialismo, pero señaló que estos crímenes no son la única causa de los problemas africanos actualmente. Sarkozy pidió a los propios africanos a asumir su responsabilidad para solucionar los problemas del continente y ofreció el apoyo de Francia.

En lo que a su reciente viaje se refiere y a las consideraciones financieras, Sudáfrica es el mayor socio económico de Francia en África. La compañía francesa Areva, pretende comprar la segunda planta nuclear en Sudáfrica. Areva construyó la primera en Koeberg, cerca de Ciudad del Cabo. Sudáfrica es también uno de los mayores productores de uranio en el continente.

Los intereses económicos franceses más allá de su tradicional esfera de influencia en África se encuentran principalmente en el petróleo y la minería. El 20% del petróleo francés proviene de África. Con su vista a Angola, Sarkozy quiere contrarrestar la fuerte posición de China en Angola y apoyar a las empresas francesas Total y Elf para mantener su participación en la creciente producción petrolífera angoleña.

Información extraída de All Africa.  


Sudáfrica: la revolución de la horticultura

Enero 13, 2008

Una revolución silenciosa se extiende por las zonas residenciales de las afueras de Ciudad del Cabo. Estos barrios, conocidos como townships, fueron creados en los tiempos del apartheid para las personas de raza negra por lo que no son ajenos a la revolución. Trece años después de la liberación, el campo de batalla es diferente. Ahora, el enemigo resulta más abstracto e impreciso. Aquellos que vivieron atemorizados por las balas del ejército se enfrentan hoy al SIDA, la pobreza y el desempleo.

En este paisaje hostil se han sembrado las semillas de la revolución. Literalmente. Los chalecos antibalas se han convertido en verduras cultivadas en huertos comunitarios. Estas parcelas se han creado a partir de terrenos en desuso difuminados por estos barrios. Casi todos ellos son cultivados por mujeres; pensionistas en su mayoría. Cuando el adversario es el hambre, la enfermedad y el desempleo, las madres y las abuelas suelen ser las más adecuadas para afrontarlo.

Phillipina Ndamane, de 72 años, es la típica horticultora de los townships. Ella es co-propietaria del huerto comunitario de Fezeka. Al igual que sus cinco socias, Ndamane vive con una pensión del gobierno. Los 115 dólares mensuales no la alcanzan para alimentar a su hermana mayor y a los 9 niños que mantiene (6 nietos y otros 3, todos ellos huérfanos). Pero los beneficios del huerto de Fezeka van más allá, como señala otra propietaria: “Estamos ayudando a los que no trabajan, a los enfermos de SIDA, a los ancianos, les ayudamos con nuestras verduras”.

La asociación Abalami Bezekhaya (“jardineros del hogar”), es una de las responsables de promocionar el cultivo de alimentos en Ciudad del Cabo en los últimos 25 años. Mediante el trabajo de estos huertos Abalimi ha generado un desarrollo sostenible continuo, en el que los huertos han evolucionado desde un “nivel de supervivencia” hasta un “nivel de sustento”, un modo de ganarse la vida.

Rob Small, uno de los gestores de la asociación, considera que todo el mundo cree que deberían aspirar a alcanzar un desarrollo comercial pero en su opinión no aportaría tantos beneficios sociales. “Antiguamente, todos vivíamos en un nivel de sustento en el que no éramos muy ricos pero tampoco pobres y teníamos todas las necesidades cubiertas. Las mujeres ahora tienen muchas ventajas: salud, bienestar familiar, trabajo, grupos de apoyo, grupos de cuidado para los niños y ayuda a los más pobres a través de las verduras”.

“Antes de las huertas no hacíamos nada” afirma Phillipina Ndamane, “la huerta nos ha fortalecido, por eso venimos todos los días. Yo disfruto de esto y seguiré haciéndolo hasta que me muera.”

Más información en All Africa.